Ideas para docentes que buscan respetar, valorar y celebrar la diversidad en su escuela

Ser docente en la actualidad es una tarea titánica. El desborde de necesidades de estudiantes, sus familias, así como las exigencias sociales, legales -normativas, culturales y pedagógicas- pueden embargar nuestros días con angustia, desconcierto, exceso de trabajo y mucho agotamiento. Abordar la diversidad sexual y de género en este contexto a veces se vuelve un asunto de difícil manejo, en especial cuando no conocemos del tema y no sabemos cómo abordarlo. Por ello, les compartimos algunas ideas sencillas y prácticas para aplicar en la vida cotidiana de la escuela.

Haz clic en cada idea para conocerla.

El primer paso para ser docentes que garantizan los derechos de sus estudiantes es reconocer nuestras fortalezas y debilidades en relación al tema. Es necesario mirarnos en el espejo pedagógico descubrirnos y transformarnos. Para hacerlo puedes:

– Reconocer tus creencias acerca de las orientaciones sexuales e identidades de género. Identifica si tienes creencias que pueden ser suposiciones, ideas sobre las que no tienes evidencias o tal vez que son mitos, comentarios generalizados sobre la diversidad sexual y de género, pero sobre los cuáles no tienes argumentos que las confirmen. Busca información de saberes especializados que afirmen o derrumben esas ideas preconcebidas.

Por ejemplo:

1mi creencia
La homosexualidad es una enfermedad
2indagación
Reviso en la página de la Organización Mundial de la Salud si es una enfermedad
3hallazgo
Descubro que desde el 17 de mayo de 1990 salió de la lista de enfermedades
4Nueva creencia-saber
La homosexualidad no es una enfermedad
– Establece tu postura personal sobre la diversidad sexual y de género e independientemente. Luego, fija una frontera o límite entre tu creencia personal y lo que informas, enseñas y actúas en la escuela sobre las orientaciones sexuales e identidades de género.

– Tus creencias personales siempre serán parte de tus libertades, pero promoverlas en la escuela no lo es. Tú rol allí, es garantizar los derechos humanos de todas/todos los estudiantes. Además de contribuir en su formación para que ellas y ellos respeten y garanticen los derechos humanos de todas las personas, sin ningún tipo de sesgo o restricción.

– Relájate si no sabes cómo abordar las orientaciones sexuales e identidades de género en la escuela. ¡Este es un tema para el que no nos forman en la educación universitaria, pese a ser un deber manejar conocimientos al respecto!. Por ello, busca personas aliadas, docentes, profesionales de psicología que sepan del tema y pídeles que te cuenten cómo hacerlo, qué tienes que saber, dónde puedes leer y formarte acerca de tu labor y las posibilidades educativa en relación a la diversidad sexual.

– Comparte con tus estudiantes tus miedos, preguntas, creencias. Date la oportunidad de desorganizarlas y construir pedagógicamente con la infancia y la juventud nuevas formas de significado sobre la diversidad sexual y de género.

Abordar la diversidad sexual y de género en la escuela debe hacer siempre y no sólo por la presencia un estudiante LGBTI en la escuela o porque hay acoso escolar.
Algunas claves para abordar el tema desde la vida cotidiana son:

– Genera empatía con tus estudiantes, conviértete en un símbolo de confianza y seguridad en el que ellas y ellos pueden apoyarse. Escucha y transmite que no los juzgarás, censurarás o sancionarás.

– Promueve en tus estudiantes la empatía. Edúcalos a mirar sin sospecha, temor o censura y fórmalalos en el arte de escuchar, conversar y construir con el otro desde la diferencia y particularidad de cada una y uno.

– Naturaliza los diálogos sobre la diversidad sexual y de género. Son parte de la educación sexual y de derechos humanos, por tanto, hablar de homosexualidad, bisexualidad o personas trans, debe ser tan normal como dialogar sobre amor, métodos anticonceptivos, vida sexual, derechos humanos.

– ¡Ten claro que hablar sobre diversidad sexual y género con tus estudiantes, se hace de la misma forma que hablamos de la heterosexualidad.

– Uno de los lugares con mayor exclusión a las y los jóvenes LGBT, es el hogar. Es común escuchar a algunas familias decir que “no quieren un hijo maricón”; “una hija machorra”. Así, tú eres la posibilidad de encontrar afecto para ese estudiante. Es simple, sólo tienes que estar abierto/a a sus necesidades, escucharle y demostrar que siempre estarás ahí para acompañarle en su camino. No importa si no eres especialista en diversidad sexual y de género. Al ser una persona que no censura ya te vuelves un referente de seguridad, confianza y afecto.

– Sé un mediador entre la familia y tu estudiante. Ello, especialmente cuando una familia rechaza o censura las orientaciones sexuales e identidades de género. Infórmales acertada y asertivamente sobre los temas, ayúdalos a transitar del desconocimiento y las ideas preconcebidas al respeto y la aceptación de las libertades de sus hijos/as. De igual forma, transmite siempre cuáles son los sistemas de protección que tiene tu país en caso de que la familia pase del rechazo a una mayor vulneración de derechos.

– La diversidad sexual y de género no es un contenido, ni es competencia absoluta de una disciplina en la escuela. Nos corresponde a todas y todos. Ten claro como la trabajas desde tu clase y saberes.

Usualmente sólo abordamos la diversidad sexual y de genero cuando nuestra escuela vive una situación difícil con un estudiante LGBT. Esto no es lo ideal. Debemos transitar de la cultura del riesgo y la atención a la violencia a la cultura de lo diario y la prevención. Para ello:

– Utiliza todas las estrategias y metodologías que tengas para promover la participación y convivencia escolar y para crear mecanismos de resolución de conflictos en torno a la diversidad. Formula en conjunto con estudiantes acuerdos para las situaciones de bullying, y discriminación y cualquier otra forma de acoso escolar. Preocúpate tanto de los procedimientos de atención a la situación, como de la reparación a la persona vulnerad.

– Ser docente, como sabes, no es sólo enseñar contenidos. Es ser el articulador de un buen clima de aula, construido desde el afecto, el cuidado, el respeto y la protección. En tal sentido, genera un clima de aula respetuoso, afectuoso, cuidadoso y protecctor de los derechos humanos y de las personas LGBT.

– Sensibiliza a estudiantes, docentes y demás personal, que la violencia no sólo es ejercida por quien lanza una mala palabra o una agresión física, sino por quienes observan y guardan silencio. Activa a quienes permanecen inmóviles ante estas situaciones enseñando cuáles son sus responsabilidades y como pueden ser empáticos, solidarios, cuidadores, promotores de afecto y protección.

– Motiva a tus estudiantes a crear redes de cuidado, autocuidado y de afecto, donde los estudiantes puedan recurrir cuando viven situaciones difíciles.

Recuerda que garantizar el derecho a la educación pasa por generar procesos de enseñanza-aprendizaje en sexualidad. Sé consciente de esta responsabilidad en tu labor cotidiana.

– Usa el plan de estudios y los contenidos de enseñanza para preservar normas sociales que respeten y jamás vulneren los derechos de los estudiantes o docentes. Difunde y enseña con respeto las prácticas, políticas públicas y legislación de tu país para la protección de los derechos de las personas LGBT en la escuela.

– Enseña a tus estudiantes métodos creativos para la defensa de los derechos humanos. Apóyate en las artes visuales, gráficas, musicales, corporales y otros lenguajes de expresión. Esto servirá para que las y los estudiantes dispongan de distintos mecanismos para defenderse y para comunicar sus objeciones o diferencias de pensamiento con otros.

– Evita que la diversidad sexual y de género sea un contenido exclusivo de la clase de ciencias naturales o sociales. Si bien, puedes enseñar mucho sobre la historia del movimiento social de reinvidicación de derechos de personas LGBT, se trata mucho más que un contenido. Moviliza el respeto a la diversidad de todas y todos los estudiantes en todo el currículum, e todo el tiempo y en todas las clases.

– Ayuda a combatir la idea de que hacer bullying y el acoso escolar son formativos, que genera carácter o enseña a las niñas, niños y jóvenes a defenderse. Ello no es real, el bullying y el acoso escolar son dañinos, perjudiciales para la salud y pueden llegar a matar.

– Evita que los derechos de las personas LGBT sean sólo un momento de recordación una vez al año, en una fecha conmemorativa. Conmemora las fechas, siempre estará bien, pero incorpora a la enseñanza la historia de la mismas.

– La naturalización del respeto a la diferencia y la diversidad, cruza por empoderar a las y los estudiantes de sus derechos. Este empoderamiento sólo se logra cuando como docente cambias los vínculos de poder y generas relaciones igualitarias en la toma de decisiones en la escuela.

El respeto a la diversidad y los derechos humanos en las aulas pone de manifiesto la importancia de nuestro rol docente, de la relevancia de transformar el acto pedagógico en refugio para el respeto a la diversidad sexual y de género. Un refugio que tú lideras y, por tanto, eres una pieza clave para que tu escuela sea igualitaria, respetuosa y garante de derechos. Lograrlo no es sencillo, implica tiempo y una gran capacidad para persistir en el construir y re-construir nuestro ser docentes, nuestra forma de establecer relaciones de enseñanza – aprendizaje, así como las formas de relacionarnos con la juventud y sus libertades. Persiste, siempre persiste. Lo lograrás.